‘No es el fin del mundo’: un ‘podcast’ premiado por tratar de entender el desorden global

El programa realizado por los analistas de El Orden Mundial ha ganado un premio Ondas por acercar la geopolítica y los asuntos internacionales de manera amena, pero profunda y rigurosa

Durante la próxima hora y media analizarán las diferencias entre el imperialismo clásico y el imperialismo, digamos, liberal (más abstracto, basado en instituciones internacionales y soft power), debatirán sobre el concepto de hegemonía, pondrán sobre la mesa libros de Noam Chomsky y Henry Kissinger (curiosa mezcla) y hasta harán referencia a esos oyentes que les cuentan cosas de sus recién nacidos (algunos bebés ya son socios del proyecto, como el padre que saca al neonato el carnet de su equipo de fútbol).

Un híbrido entre periódico y ‘think tank’

El Orden Mundial es un híbrido entre un periódico y un think tank. Mezclan el lenguaje sencillo del primero con la profundidad analítica del segundo, en la estela de The Economist o Le Monde Diplomatique, aunque sin seguir sus líneas editoriales. Por cierto, citan mucho la serie El ala oeste de la Casa Blanca. “Somos políticos, claro, porque hablamos de política, pero apartidistas y no polarizantes. Y estamos comprometidos con los Derechos Humanos”, explica el codirector Eduardo Saldaña (apodado Saldañamus, por sus capacidades proféticas). Generaron algo de fricción, por ejemplo, cuando denunciaron la violación en la soberanía tanto de Ucrania, por Putin, como de Palestina, por Netanyahu. “Eso rompió el marco ideológico de algunos oyentes”, añade el codirector.

Al hilo de las revueltas árabes, la crisis de Grecia, el inicio del conflicto de Ucrania, El Orden Mundial comenzó como un proyecto amateur. “Los medios, por la crisis, habían recortado en información internacional, que es muy cara, y había una demanda del contexto de la noticia. Ahí empezamos a explicarlo”, dice Arancón. Pero el amateurismo se acabó convirtiendo en un trabajo a tiempo completo con un ingreso neto de cero euros. Vaya, por amor al arte. Había que ponerse en serio o abandonar. Eligieron profesionalizarse en 2017, cuando, tras un crowfunding, recaudaron 40.000 euros. En 2023, después de otros productos sonoros que tuvieron desigual fortuna, comienzan con No es el fin del mundo. En el logotipo, un inquietante meteorito sobrevuela el planeta Tierra. “Todo el mundo nos pregunta si va a estallar la Tercera Guerra Mundial”, bromea el codirector Blas Moreno.

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